Osvaldo Cabral septiembre 25, 2020

Por: Luciana Rosa – Colaboración para Nossa, de Buenos Aires

El Zoológico de Luján, ubicado a 75 kilómetros de Buenos Aires, se ha convertido en uno de los atractivos imperdibles para los turistas que visitan la capital argentina. Sobre todo brasileños, audiencia que lideró el ranking de visitantes extranjeros en el lugar y representó el 70% de la frecuencia.

Lo que impulsó a tanta gente a mudarse a la ciudad vecina fue la posibilidad de vivir la exótica experiencia de entrar en la jaula de los animales, alimentar a los cachorros de león y garantizar esa foto estilo safari y campeona de los gustos de alimentar a un elefante. Esta será una escena de viaje que ahora ha vuelto a la normalidad.

La semana pasada, el zoológico de Luján fue prohibido por el gobierno de la ciudad como consecuencia de una decisión del Ministerio de Ambiente argentino desencadenada por sospechas de maltrato a los animales. Los animales “no existían” oficialmente.

El peculiar comportamiento de los animales salvajes que se crían en el zoológico, que se dejaban acariciar, alimentar e interactuar con los humanos durante largos viajes, siempre ha levantado sospechas. La principal es que los felinos fueron dopados para presentar tanta docilidad y resistencia física a horas de selfies.

“Hay varios indicios de que los animales podrían estar drogados. Por mucho que hayan nacido en cautiverio, ningún animal salvaje pudo soportar la cantidad de personas que pasaban por sus jaulas para tocarlos, tomarles fotografías e incluso sentarse y sentarse sobre ellos”, dice la activista Malala Fontán, de SinZoo, grupo que lidera el movimiento para acabar con los zoológicos en Argentina.

Sin embargo, esta práctica es desmentida tanto por el director del zoológico, Jorge Semino, como por ex empleados que, aunque denuncian maltrato a los animales, afirman que no fueron sedados. Como dijo Semino en una entrevista con Nossa, los animales estaban acostumbrados al contacto humano porque nacieron en el zoológico y, desde pequeños, experimentaron una interacción muy cercana con el público.

“Además de tener la presencia de un ‘macho alfa’ en las jaulas, mediante la inclusión de perros que sirvieron como una especie de líder de la manada. Los gatos acabaron imitando la conducta canina de docilidad hacia los humanos”, dice el director.

En opinión de Malala, sin embargo, “no hay ningún tipo de adiestramiento en el mundo que permita a los animales permitir lo que se practica con ellos en Luján. De ser así, ya tendríamos una serie de artículos científicos explicando el método exitoso”, ironiza.

Según el activista, el problema más evidente del Zoológico de Luján fue la falta de identificación de los animales mediante chips. “Por tanto, son animales que, en cierto modo, nunca ‘existieron’ realmente”, explica. Podían hacer lo que quisieran con los animales, matarlos, venderlos … Y esta falta de transparencia llama la atención”.

LAS DENUNCIAS

A pesar de estar en funcionamiento durante unos 25 años y ser a menudo objeto de sospechas por parte de grupos ambientalistas, solo este año las diversas quejas resonaron con el gobierno. “En las últimas semanas llegó al Ayuntamiento de Luján información de que no darían de comer a los animales, lo que nos llevó a emprender un intento de registro y decomiso”, dice Braian Vega, director de Protección Ambiental de la ciudad.

Las imágenes que circularon en las redes sociales aumentaron el revuelo en torno al caso. Una vecina del zoológico, Amália dijo al informe de Nossa que, como muchos residentes de la región, recibió las fotografías.

“Fueron tomados por los funcionarios y mostraban la deplorable situación en la que se encontraban estos animales. Algunos muertos, otros debilitados por el hambre, sin ningún cuidado”, informa.

Ante la situación, Amalia y otros vecinos se reunieron para intentar alimentar a los animales a través de espacios en la valla protectora que rodea el zoológico.

“Cuando íbamos a dar de comer, notamos que tenían hambre, debido a la desesperación con la que se acercaban. Además, estaban desnutridos y en pésimas condiciones”.

Gran parte de estas imágenes fueron recopiladas por el periodista Osvaldo Cabral, quien es de Luján y ha venido realizando una extensa investigación sobre las irregularidades cometidas en el lugar. Dice, por ejemplo, que cada año “nacían entre 30 y 40 nuevos leones, exhibidos en jaulas desde pequeños, ya que son fotogénicos para las fotografías, pero esta práctica está prohibida por la ley”.

Según Cabral, el principal problema comenzó cuando los gatos crecieron y fueron llevados a jaulas de madera, cuya precaria estructura solo tenía unos pocos agujeros para pasar la comida.

“Fueron confinados allí con fines de cría. En otros casos, cuando ya no cumplían con ese propósito, se fueron. Las sospechas fueron confirmadas a Nossa por el ex guía local Alex Alves, un brasileño que trabajó durante 2 años como manitas en el zoológico y, en los últimos tiempos, fue el guía responsable de las decenas de camionetas que transportaban a los turistas brasileños a Luján.

“Los gatos que no tuvieron contacto con las personas permanecieron en jaulas de 2 por 2 metros. Y algunos ni llegaban al metro de altura”.

“Había una sección del zoológico donde se quemaban los cadáveres de los animales que murieron en el zoológico”, dice Alves, y agrega que se incineraron especies que no podían servir de alimento a otros animales”.

ADVERTENCIA: IMÁGENES FUERTES. LAS FOTOGRAFÍAS QUE CIRCULARON EN LAS REDES.

Estas imágenes de animales muertos amontonadas, sumadas a las recientes acusaciones de que los animales se encontraban en pésimo estado, culminaron con la solicitud de una investigación judicial por parte del Ministerio de Medio Ambiente y la prohibición del zoológico. Pese a ello, en la mañana del 14 de septiembre, cuando se intentó allanamiento e incautación en el sitio, supuestos funcionarios del zoológico bloquearon la entrada.

Amalia informa que los residentes de Luján presenciaron el movimiento de empleados que transportaban los animales muertos a un terreno en la parte trasera del establecimiento.

“Creo que estaban escondiendo las pruebas, llevando animales muertos en carros para borrar las pruebas. Querían ganar tiempo para que cuando entrara la ciudad no se dieran cuenta de las irregularidades”, opina.

PANDEMIA FUE EL DETONANTE

A pesar de los años de lucha de los ambientalistas por tratar de cerrar definitivamente el lugar, hubo denuncias de violación a las leyes laborales generadas por el contexto pandémico del nuevo coronavirus el detonante para movilizar a las autoridades.

El paro de la actividad turística generado por el cierre de las fronteras hizo que el zoológico cesara sus actividades. Los trabajadores, que fueron mantenidos en un régimen informal, estaban a merced de su propia suerte.

En marzo, el director despidió a la mitad de los empleados. Quedó un pequeño número de empleados. “En junio despidió al resto y puso en marcha una política de reducción de gastos en relación a los animales”, dice el ex guía Alex Alves.

Sin dinero ni garantía de volver a su antiguo trabajo, los ex empleados encabezaron la serie de denuncias de maltrato a animales mantenidos en cautiverio.

“La pandemia dificultó la compra de carne sin inspeccionar que sirviera de alimento a los animales y, como en el zoológico hay un descontrol en la cantidad de leones y tigres, comenzaron a morir por falta de alimento”, dice Alex, corroborando las denuncias de que llegó al Ministerio del Ambiente de Argentina.

En febrero se produjo la primera intervención del Ministerio en el lugar, luego de constatar cerca de 600 situaciones de transgresión. El Estado entrará en un proceso de investigación para esclarecer las denuncias realizadas por las entidades protectoras de animales y determinar su cierre definitivo.

“Queremos investigar las denuncias realizadas a través de Internet, algunas anónimas o de ex empleados”, dijo Sergio Federovisky, secretario de Control y Monitoreo Ambiental, a la agencia Télam. El director del zoológico niega haber actuado mal Sergio Semino, director del zoológico, dijo a Nossa que el lugar “cumple una importante función social como centro de rescate de animales heridos que se encuentran en la vía pública”.

“Criamos a nuestros amigos de cuatro patas con mucho amor y cariño”, dice, y agrega que planeaba ampliar los espacios de estos animales para que se sintieran “más cómodos” en cautiverio. Sergio afirma que el cierre del zoológico es injustificado y que solo responde a la “intención política de crear una buena imagen junto a los defensores de los animales”.

EL FUTURO DEL ZOOLÓGICO

El gobierno argentino quiere que el zoológico se transforme en un ecoparque. “El modo de comercio que solía realizarse con los animales no puede seguir”, dice Sergio Federovisky, secretario de Control y Monitoreo Ambiental.

Según él, se hará un inventario del contingente de animales y la aplicación de chips y marcas en cada una de las especies. “En el lugar no se realizará ninguna actividad que implique la interacción de visitantes con animales”, completa.

FUENTE DE LA NOTA ORIGINAL:

https://www.uol.com.br/nossa/noticias/redacao/2020/09/24/zoologico-que-oferecia-contato-direto-com-animais-fecha-portas-na-argentina.htm